Ante una emergencia médica, actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En el caso de una parada cardíaca, cada segundo es crucial, y saber cómo usar un DEA desfibrilador puede permitir salvar una vida antes de que lleguen los servicios de emergencia. Afortunadamente, estos dispositivos están diseñados para ser utilizados por cualquier persona, incluso sin formación médica previa. Esta guía práctica te explicará cómo actuar de manera segura y eficaz en caso de necesitar usar un desfibrilador externo automático.
¿Qué debes hacer antes de usar un DEA?
La primera reacción ante una emergencia suele ser el desconcierto, pero es fundamental mantener la calma. Si encuentras a una persona inconsciente que no responde y no respira o respira de forma anormal (jadeos, por ejemplo), lo primero que debes hacer es:
Llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.
Iniciar maniobras de RCP (reanimación cardiopulmonar) si sabes cómo hacerlas.
Solicitar o buscar un DEA desfibrilador lo más rápido posible.
Recuerda que actuar de inmediato mejora significativamente las posibilidades de supervivencia. Incluso si no estás seguro de cómo usar el DEA, el aparato te guiará paso a paso con instrucciones claras y precisas.
Activación y preparación del DEA desfibrilador
Una vez que tienes el desfibrilador en tus manos, colócalo junto a la persona afectada y sigue estos pasos esenciales:
Enciende el dispositivo. La mayoría de los DEA tienen un botón de encendido bien visible o se activan al abrir la tapa.
Sigue las instrucciones de voz. Los desfibriladores automáticos están diseñados para ser intuitivos. Te indicarán exactamente lo que debes hacer.
Descubre el pecho de la víctima. Si la persona lleva ropa, retírala para dejar el torso desnudo. Asegúrate de que la piel esté seca.
Coloca los electrodos. Dentro del estuche del DEA encontrarás dos parches adhesivos. Uno debe colocarse en la parte superior derecha del pecho (por debajo de la clavícula) y el otro en el lado inferior izquierdo del tórax. Cada parche tiene dibujos o indicaciones que muestran su correcta colocación.
Análisis y descarga eléctrica
Una vez colocados los electrodos, el DEA desfibrilador realizará un análisis del ritmo cardíaco de la persona. Durante este proceso:
No toques a la víctima. Es fundamental que nadie esté en contacto con la persona mientras el DEA analiza su corazón.
Si el aparato determina que es necesaria una descarga, te lo indicará. En ese momento:
Asegúrate de que nadie esté tocando a la víctima.
Presiona el botón de descarga si es un modelo semiautomático. En los modelos totalmente automáticos, la descarga se aplicará automáticamente.
Después de la descarga (o si no se recomienda una), el DEA te indicará si debes comenzar o continuar con la reanimación cardiopulmonar.
Maniobras de RCP en combinación con el DEA
Mientras el desfibrilador se recarga o analiza de nuevo, debes realizar compresiones torácicas. Si no sabes cómo hacerlo, sigue estas pautas básicas:
Coloca tus manos una sobre la otra en el centro del pecho.
Mantén los brazos rectos y usa tu peso corporal para presionar con fuerza y ritmo.
Haz compresiones de al menos 5 cm de profundidad, a una frecuencia de 100 a 120 por minuto.
Si has recibido entrenamiento, puedes combinar las compresiones con respiración boca a boca en una proporción de 30:2 (30 compresiones y 2 ventilaciones).
El DEA desfibrilador te guiará indicando cuándo pausar para que el dispositivo vuelva a analizar el ritmo cardíaco.
Qué hacer después de usar un DEA
No retires los electrodos hasta que lleguen los servicios de emergencia. El equipo médico necesitará saber qué ha ocurrido y utilizará los datos almacenados por el dispositivo para continuar el tratamiento. Mientras esperas la llegada del personal sanitario:
Continúa con las compresiones torácicas según las indicaciones del DEA.
Asegúrate de que el área siga siendo segura y accesible para los equipos de emergencia.
Informa a los profesionales de todo lo que has hecho, incluyendo si se ha aplicado una descarga y cuántas.
Mitos comunes sobre el uso del desfibrilador automático
Todavía existen muchos mitos y temores sobre el uso del DEA desfibrilador. Aclaramos algunos de los más frecuentes:
“No soy médico, no puedo usarlo.” Falso. El DEA está diseñado para que cualquier persona pueda utilizarlo, incluso sin experiencia médica.
“Podría dañar a la persona si no lo uso bien.” El aparato solo aplica una descarga si detecta que es necesaria. No puede “equivocarse” ni aplicar una descarga a alguien que no la necesita.
“Es peligroso para mí o para otros.” No, siempre que sigas las instrucciones y no toques a la persona en el momento de la descarga, no hay riesgo para el socorrista.
Cómo familiarizarse con el DEA desfibrilador antes de una emergencia
Una forma efectiva de prepararte para actuar con confianza es conocer previamente el funcionamiento del DEA disponible en tu entorno. Muchas instituciones ofrecen formación básica en RCP y uso del desfibrilador, y algunos modelos tienen versiones de entrenamiento para practicar sin riesgo.
Además, si trabajas o frecuentas un lugar donde hay un DEA instalado, revisa su ubicación, asegúrate de que está accesible y en buen estado. Algunos dispositivos cuentan con luces indicadoras que muestran si están listos para ser utilizados o necesitan mantenimiento.
Importancia de tener desfibriladores disponibles en lugares públicos
Cada vez más espacios están incorporando desfibriladores automáticos como parte de su protocolo de seguridad. Esto incluye centros deportivos, colegios, oficinas, estaciones de transporte, centros comerciales y zonas comunitarias. La disponibilidad de un DEA desfibrilador cerca de donde ocurre una emergencia puede reducir drásticamente los tiempos de respuesta y aumentar significativamente las tasas de supervivencia.
También existen aplicaciones móviles que te permiten localizar el DEA más cercano en caso de urgencia, lo que facilita aún más una respuesta rápida y efectiva.
Mantén el equipo en condiciones óptimas
Si eres responsable del mantenimiento de un desfibrilador, es fundamental realizar controles periódicos. Asegúrate de que:
La batería no haya caducado.
Los electrodos estén en su envase original y no hayan vencido.
El equipo esté libre de polvo, accesible y visible.
El sistema de autodiagnóstico no indique fallos.
Algunos modelos envían alertas automáticas en caso de que necesiten revisión o reemplazo de algún componente.
Una herramienta sencilla que puede salvar vidas
Saber cómo usar un DEA desfibrilador es una habilidad que cualquiera puede aprender y que tiene un impacto directo en la posibilidad de salvar una vida. Aunque pueda parecer intimidante enfrentarse a una situación de emergencia, contar con un desfibrilador cercano y tener nociones básicas de su uso puede marcar la diferencia.
La preparación y el conocimiento son claves para actuar con rapidez y eficacia. Los desfibriladores automáticos no sustituyen a los servicios médicos de emergencia, pero sí representan una herramienta vital para actuar durante los primeros minutos, cuando el tiempo es el recurso más valioso.